Ushuaia: algo más que el fin del mundo



La Patagonia nos llama todo el tiempo. Por más que intentemos rumbear para otras latitudes, casi siempre terminamos en alguna montaña (no arriba, por supuesto, aunque esto haría nuestro viaje cuasi perfecto).
Estas vacaciones, en marzo de 2011, decidimos no lucir nuestra anatomía en trajes de baño, sino que invertimos algunos billetes en abrigadas camperas y abrigos de polar, para descansar, mejor dicho, caminar en las montañas y parques del lugar más austral de la Argentina.
Así es como nos recibió Ushuaia, 8 horas más tarde de lo previsto debido a inconvenientes varios con nuestro vuelo de Aerolíneas Argentinas, que hasta hoy pensé que era una de las peores empresas del mundo. Digo hasta hoy, porque acabo de enterarme que Spanair dejó de volar, justo cuando estrené la Visa Gold comprando un par de pasajes a Barcelona…qué pasará con ese dinero, es otro capítulo…
Ushuaia nos recibió de noche. Más que Ushuaia, nos recibió Claudio, el dueño del Hostel Aonikenk, quien moría de ganas de irse a dormir cuando tuvo que recibirnos a la medianoche. Estadía tranquila en este hostal pequeño y super familiar, donde conocimos a Gloria y Rolando, unos viajeros de Rosario de lo más buena onda. Desayuno con pan Casero y vista espectacular, para empezar el día bien conectados con el lugar….
Qué hacer en Ushuaia? Bueno, lo que hace todo el mundo. El paseo por el canal de Beagle es imperdible, sobre todo cuando ves ese faro, “el faro del fin del mundo” (que entre nos, el del fin del mundo es otro faro…shhh)...idéntico al que siempre vi en fotos, es fabuloso.
El paseo por la ciudad y  la visita al Museo Marítimo y el Ex Presidio son visitas obligadas para hacer en un ratito. Con un poco más de energía, se puede subir unos cuantos metros para ver el Glaciar Martial, donde pudimos enterrar las piernas en la nieve que tantos años hacía que no veíamos. A pesar de que Damián quiso evitar la aerosilla (capaz me censuran esta parte…jeje) la vista de la ciudad desde arriba es espectacular.
Alquilar un auto para visitar los lagos Escondido y Fagnano hubiera sido más rentable si no hubiera llovido tanto.
Lo que sí fue perfecto: nuestra caminata por el Parque Nacional Tierra del Fuego. Qué lugar espectacular!! qué paisajes, qué lagos, qué manera de ver pájaros de todo tipo…qué manera de caminaaaarrrr por favoorrrr! El sendero del Hito XXIV (24 para los bestias amigos) parece cortito en el mapita, pero no es tal en la vida real.  La caminata se disfruta a pleno, llena los pulmones del aire más puro, e impregna la retina de imágenes y colores increíbles. La manera perfecta de cerrar nuestro paso por Ushuaia. En el aeropuerto nos espera un avión al Calafate, donde nos tomamos el micro a uno de los lugares más místicos de la Patagonia: El Chaltén!