Cuba: de la carpa al All Inclusive

La Habana, Cuba.

Después de un par de vacaciones en carpa y de bajo presupuesto, uno se plantea: qué voy a llevarme de esta vida? por qué trabajar exageradamente todo el año y no descansar exageradamente durante dos semanas en vacaciones? por qué no conocer los placeres del “all inclusive” alguna vez en la vida? Y así fue como empezamos las averiguaciones para pisar alguna playa paradisíaca: Playa del Carmen…mmm…muy caro! (muy lindo! pero muy caro!)…Cozumel..Cancún…Isla Margarita…CUBA!!! Sí, mejor a Cuba: de todos, el más accesible.
Primer conflicto: llevamos el mate o lo dejamos? . Cómo iría yo a dejar nuestro “porongo viajero”, que siempre vacaciona con nosotros?. Bueno, Dami consideró que tendríamos problemas en la aduana con el asunto de la yerba, así que todavía está soportando mis reclamos por haberlo dejado en casa….
Lindo vuelo (mi primer vuelo en avión!!) en un avión que parecía un fiat 600, en un mini asiento que no se reclinó en toda la noche.
Cuba tiene esas cosas: hermosas playas, linda gente,  un bagaje histórico y político super interesante, y un montón de Canadienses que funcionan a cerveza y ron.
Los hoteles son enormes, las aguas cálidas y transparentes, los cubanos tienen toda la onda…y los Cook (= euros) son muy caros. El cubano está acostumbrado a recibir propina, y muchas veces uno se siente miserable ante la mirada de quien sube tu equipaje un piso por ascensor y extiende automáticamente la palma de su mano derecha. Allí van 6 pesos, en forma de monedita. Y una “monedita” por cada jugo que me tomo…
El “paquete” básico de una visita a Cuba suele incluir unos días en algún Cayo (Cayo Coco, en nuestro caso) 2 días en La Habana, y par de días más en Varadero. Los días de playa son mayormente iguales: Cuba libre, piña colada con ron, papas fritas a toda hora y playa…mucha playa.
Los días en La Habana son bastante diferentes: uno se conecta con el atractivo y la mística de una ciudad que parece haberse detenido hace 30 años. Y también con la vivieza del lugareño: así fue como, a los 5 minutos de llegar, fuimos interceptados en una esquina con dos cubanas que en seguida supieron llevarnos cuasi engañados, a comer donde ellas quisieron, y hasta tuvimos que “invitarles” un mojito. Era mi oportunidad de preguntarles cómo vivían, de qué trabajaban, y cuán contentas estaban con su gobierno socialista, y su famoso sistema de salud. Todo mi interés terminó cuando además pidieron comerse mi sándwich, que por cierto, estaba horrible.
Desde entonces, y después de ser “acosados” por multitudes cada vez que bajábamos de un micro (pidiendo plata, jabones, comida, desodorantes, lapiceras….) nos pareció que nuestras vacaciones se estaban pareciendo tanto a nuestra vida en  Buenos Aires,  que decidimos no salir más solos! jaja Porteños cobardes!!
La visita a Viñales y el paseo por las plantaciones de tabaco lo rodean a uno de un poco de verde y naturaleza. Y los mojitos que nos tomamos en “Dos Mundos” (el hotel donde vivía Ernest Hemingway) nos dejaron mareados por el resto del día…
Con respecto a la vida en la playa, nuestras vacaciones fueron signadas por un contratiempo climatológico: una sudestada y un viento frío (en Cuba, frío? siiiiiii) que no nos dejaron disfrutar de las playas paradisíacas de los cayos. Por qué debería haberme llevado abrigo a un lugar como Cuba? por qué, justo este habría de ser en invierno más frío (15 grados) de los últimos tiempos? Por qué dejé mi mate en casa?!!
Otra cosa más que memorable de este viaje fue mi primera experiencia de buceo. Era mi oportunidad de sumergirme en las cálidas y turquesas aguas del Mar Caribe, así que contratamos la excursión. La instrucción previa: 10 minutos en la pileta del hotel, que parecieron suficientes para el instructor, pero no para mí, lo cual quedó plasmado en mi pésimo desempeño en el uso del equipo. Abandoné a mi grupo en la primera inmersión: léase que todos pudieron sumergirse hasta el fondo menos yo, que por más lastre que se me agregaba, flotaba como un tanque de helio! habría comido brócoli la noche anterior? No lo sé, lo único que recuerdo es que terminé haciendo snorkel con los ancianos del contingente! Igualmente fue una experiencia increíble, y la felicidad de Damián por haber estado ahí, para mí lo vale todo….
Como no podía ser de otra manera, contratiempos al regreso. Últimos en la fila para el check in, la empresa Cubana de aviación sobrevende sus vuelos, dejándonos para el día siguiente, sin posibilidades de reclamo. Ni siquiera disfrutamos de la estadía en el hotel 5 estrellas que nos dieron de “cortesía”. La madrugada siguiente, y casi olvidados por el chofer del bus (que dormía en su asiento en vez de buscarnos en la puerta del hotel) abordamos nuestro vuelo, con una larga escala en Caracas, y con una adrenalina tremenda ya que nuestro ticket no figuraba en la lista del segundo avión, de Aerolíneas Argentinas, por supuesto!! Qué sería de las vacaciones sin sus memorables contratiempos….