Nuestras
primeras vacaciones de verano juntos! El
sur de Brasil, más precisamente, Florianópolis, nos espera con sus calurosas
playas, sus cálidas aguas transparentes, su arena blanca y finita, y su
Caipirinha!! Pareciera que en aquel entonces, 28 hs de micro semi cama no nos
parecían tan largas… Será que nos aburguesamos, o nos pusimos viejos, o gordos
y ya no entramos en los asientos?
Los
brasileros tienen toda onda, y en ese sentido, es algo en lo que nos diferenciamos
bastante. Siempre contentos, siempre danzando. El idioma definitivamente no es
una barrera, y en los últimos años hemos
asistido al nacimiento de un nuevo dialecto: el portuñol, que nos permite,
tanto ir al supermercado, como regatear precios a los vendedores ambulantes. “Muitu
caro, eu compro mais baratu”. Fácil. Y así como utilizamos el portuñol, también
debemos saber que Florianópolis ha sido rebautizada: es así como
Argentinópolis se puebla de gente tomando mate en la playa durante todo
el verano. Muchas veces uno trata de abstraerse de esa escena, y ver de lejos
qué pasa con los argentinos en otros lugares del mundo. Y es entonces cuando
entiendo por qué somos tan odiados internacionalmente.
Las playas
de Brasil son una más linda que la otra, y hay para todos los gustos. Desde
Praia Brava, para gente gustosa de surfear, pasando por las cálidas aguas de
Bombinhas, hasta las playa paradisíaca de la isla de Campeche.
Campeche es
un lugar precioso. Se llega en barco a una isla de aguas perfectamente
transparentes (pero frias, muy frias!) Sus habitantes son unos simpáticos
coatíes, tan acostumbrados a la visita de los turistas, que los muy golosos
hasta aprendieron a abrir las mochilas para robar comida!!!
Otro lugar
digno de ser visitado, es la playa de Guarda do Embau. La reconocerán en las
fotos por la tormenta tropical que nos sorprendió.
Bombinhas es una visita obligada, lugar óptimo
para el buceo o la práctica de snorkeling. Lagoihna, otro lugar donde
ciertamente pasaría otras vacaciones: aguas tranquilas, calentitas, y casitas
coloridas que se observan sobre el morro.
El paseo en Barco Pirata es muy divertido, y es
imperdible zambullirse desde el galeón al medio del océano, varios metros
alejados de la costa. Suele pronosticarse la presencia de delfines, que nunca
jamás aparecen…Florianópolis también cuenta con un patrimonio histórico
bastante pintoresco, y es así como el paseo en el Barco Pirata, incluye una
visita a uno de los tantos Fuertes que hay en la región.
Qué otras cosas
disfrutar del país vecino? Los carritos en la playa que venden jugos,
deliciosas ensaladas de fruta con leche condensada (mmmm!!!!), siempre
acompañados de música axé y una pareja de bailarines que sacuden
incansablemente las caderas (para deleite de los caballeros y envidia de las
damas, esas caderas tienen vida propia!!!),
el queso a las brasas, y la cerveza preta (negra) ideal para saborear a
la tardecita….
Así que en Brasil se puede hacer de todo…menos
hablar de fútbol.